Mi mascota, mi gato Tom, con el cual viví toda mi infancia, los mejores y peores momentos, hacía unas semanas que ya no se veía bien...
Poco a poco dejó de comer, empezó a tener actitudes raras y se aislaba.
Después de varios estudios solo quedó la operación, arriesgada, pero la única opción que nos quedaba.No se sabía que tenía y solo lo sabrían al operarlo, pero nada era seguro.
La noticia llegó a mi gracias a mi papá, yo había ido a caminar mientras lo operaban.
Fui a buscar a mi mejor amiga al colegio, que no tenía idea de lo que estaba pasando.
Apenas escuche las palabras de mi papá a través del teléfono las lágrimas comenzaron a salir, era inconsolable, no podía soportarlo. No quería creerlo.
Ella, mi mejor amiga, se encontraba junto a mi intentando calmarme.Me acompaño las 10 cuadras devuelta a la veterinaria donde le dí el último adiós a mi mejor amigo desde siempre.
Un mes después sigo llorando al recordar ese día, cada noche antes de dormir contemplo la pequeña caja de madera donde guardo sus cenizas.Y aunque se que es lo mejor, que ahora ya no sufre, lo extraño mucho y siempre quiero tenerlo devuelta.
Tom (7.11.12)
ϟDecidí escribir esto un mes más tarde, en el aniversario de su muerte, para que esta entrada signifique algo más.
lamento tu perdida
ResponderEliminarlo siento mucho,uno se encariña demasiado pero es mejor a q este sufriendo...besitos!
ResponderEliminarHola Florencia, son cosas que pasan en la vida que las vamos a llevar siempre y solo el tiempo cicatriza las heridas.
ResponderEliminarSé que no va a ser lo mismo, pero deberias tener otro gatito a quien darle todo el amor que tienes y que ya no se lo puedes dar al que perdiste.
Espero que estes bien.
wow, es realmente triste... lo siento mucho.
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